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( Por: Diplomático Azul )

El tí­tulo es para todos los que se sientan acreedores del mismo. Resulta imposible pedirle peras al olmo. Mucho aguantamos el año pasado, mucho aguantamos durante la primera etapa. Somos seres humanos y la paciencia tiene un lí­mite. Aquellos que analizamos un poco más el juego del equipo y no nos dejamos obnubilar por la alegrí­a de un resultado, sabemos que a pesar de las nuevas contrataciones estábamos condenados.

Detalles

“Se hizo un buen partido”, “el Quito es el mejor equipo del campeonato”, etc. Nos cansamos de escuchar cosas así­. Al Quito le ganamos en el minuto 90 y porque Elizaga salvó múltiples ocasiones del rival. No hicimos nada para mejorar el juego y para tener una identidad. Nos sigue faltando.

No somos capaces de asegurar los puntos en casa, imprescindibles para pelear por el UNICO cupo disponible para la liguilla, mientras nuestro rival más directo ganó en casa al Olmedo, con quien nosotros no pudimos. Me gustarí­a escuchar cosas como “no tenemos peso ofensivo”, “los delanteros no funcionan”, “no hay abastecimiento”, “no estamos jugando bien”, pues es necesario dejar de tratar de ocultar la realidad. El equipo no juega bien y punto. Mientras haya jugadores y dirigentes convencidos de lo contrario, nos seguiremos hundiendo.

Partido

A Barcelona le ganamos con un gol anulado y nuevamente en el último minuto. Es verdad que ese tipo de “suerte” por lo general juega a favor de nuestros vecinos. Por eso “ya era hora de que los árbitros se equivoquen a favor nuestro”, pero este tipo de actitudes siguen siendo mediocres, ya que implica que no podrí­amos conseguir un resultado por nuestros propios medios. Los tres puntos en el clásico se consiguieron, pero el sabor amargo del estilo de juego fue remplazado por aquel de la victoria en el partido inmortal.

Esperaba que las cosas cambien con el Azogues, por el empujón aní­mico que nos daban las victorias ante el Quito y ante Barcelona, pero la historia ya la conocemos. Nuevamente, fuimos incapaces de asegurar los puntos en casa y ante uno de los rivales más débiles del grupo, mientras nuestro rival a vencer es el lí­der. Atacan, atacan, atacan, tres cuartos de cancha y la cosa muere, Aguirre no sube, Arroyo amarra la bola, a Vasallo no le llega, Leguizamón es un cero a la izquierda y para colmo la defensa se equivoca. Por ahí­ saldrán algunos colegas a decir que dos veces la pelota pegó en los palos. Cierto, ¿pero dos veces de cuantas? El Azogues en el único ataque claro que tiene nos marca el gol. ¿Por qué nosotros no podemos hacerlo?

El Azogues no tiene el presupuesto que nuestro equipo tiene. El Azogues no tiene el estadio que nuestro equipo tiene, el Azogues no tiene la historia que nuestro equipo tiene, el Azogues no tiene la cantera que nuestro equipo tiene. El Azogues no tiene la hinchada que nuestro equipo tiene. De la dirigencia no puedo opinar lo mismo. No nos pidan más paciencia.

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