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A la par del homenaje que se quiere dar a León Febres Cordero, en estos días se está ubicando una avenida para designarla con el nombre de Emelec.

El pedido lo hizo el edil Polo Baquerizo el pasado 30 de abril, dos días después que el EMELEC cumplió 80 años. – El problema es que no existen calles o avenidas disponibles”, dice Luis Carrera del Río, presidente de la Comisión Especial para la Calificación y Dictamen sobre la Erección de Monumentos y Denominación de Calles, Plazas y Otros Lugares Públicos del Concejo Cantonal.

emelexista emelec calle Emelec

Florencio Compte Andrade, que se presenta como un guayaquileño nacido hace 88 años en Bahía de Caráquez, publicó en 2004 y 2008 una obra, en dos tomos, sobre la nomenclatura de las calles de Guayaquil.

“Siendo estudiante, desde los 20 años, empecé a reunir material sobre la historia de las calles pero, por muchas razones, la publicación se fue postergando. En los últimos años, un poco presionado por mi familia, decidáterminar la obra”, manifiesta.

En su investigación constan unas 1 100 calles y avenidas.

“Hay unas que han cambiado de nombre como Rumichaca por Morro, Lorenzo de Garaicoa por Santa Elena, pero hay gente que la sigue llamando con los nombres anteriores. En el caso de Sedalana la comenzaron a llamar así porque alláexistía una fábrica de telas de unos judíos, con ese nombre”.

Hay calles que tienen los nombres de 28 héroes del Cenepa pero quienes viven en ellas no saben por qué se llaman así. O que la av. del Bombero, que antes se llamaba Abdón Calderón Muñoz, es la continuación de la Carlos Julio Arosemena, desde Los Ceibos hasta el peaje en Chongón.

Compte reconoce que hubo una calle de la que nunca consiguió información de su origen. Es el callejón Banitte, llamado así por una Ordenanza de octubre de 1996. Nace en la calle Padre Aguirre y termina en Tomás Martínez, parroquia Pedro Carbo.

José Antonio Gómez, director del Archivo Histórico de Guayaquil, dice que hay calles con nombres de figuras nacionales y extranjeras destacadas, que dieron su aporte a la ciudad y al país.

“Pero también, en determinada época, por influencia política o familiar, se denominaron a calles con nombres de quienes, más allá de haber sido buenas personas, no habían hecho nada por la sociedad”, expresó el historiador.

La Ordenanza prohíbe imponer el nombre de personas vivas a los sitios u obras de público. Sin embargo, con el político y radiodifusor Rafael Guerrero Valenzuela (falleció en mayo del 2008), y el tenista Francisco Segura Cano, quien reside en EE.UU., se hizo una excepción hace más de tres décadas.

Articulo completo : Diario El Comercio

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