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Preguntas y clásicos (por: Otón Chávez). Uno de esos grandes amigos con los que nos premió el deporte, en la práctica y en la afición, de pronto se quedó pensativo y pausadamente, casi con aire solemne, me tiró dos preguntas al hilo.

¿Desde cuándo tienes conciencia de la existencia del fútbol? y ¿Desde cuándo ves los clásicos Barcelona-Emelec? Y vino de cajón porque justamente estábamos hablando del juego de hoy.

Ustedes lectores ¿tienen conciencia desde cuándo descubrieron el fútbol? Les cuento la mía. En 1942, ¡Ufa, cómo pasa la vida!, yo tenía 8 años y estaba en Machala en la casa de mis abuelos maternos, cuando un señor, guayaquileño, inquilino de mi abuelita, salió muy orondo en pantalón corto, zapatos raros que después supe eran los pupos y medias altas muy gruesas y ¡maravilla, una pelota de… fútbol! Nunca la había visto.

Al percatarse de nosotros, mi hermano menor, un primo y yo, que lo mirábamos con ojos interrogativos, nos invitó amablemente que lo acompañemos hasta el estadio (ahora se llama 9 de Mayo) frente al Colegio 9 de Octubre. En ese vetusto escenario cercado de cañas los tres palos, descubrimos el campo de juego, las 18 yardas, los tiros de esquina, los despejes defensivos y los ataques de los delanteros. Fue, y lo sigue siendo junto a la maravilla de los libros, lo mejor que descubráen mi vida infantil. Desde entonces, desde ese mismo momento me convertáen impenitente cliente de todos los estadios donde viajaba y, por supuesto, los de mi ciudad, Guayaquil.

En 1945 EMELEC llegó a la primera categoría y Barcelona en 1947. Esos primeros juegos de la era amateur no eran clásicos, nadie los llamó así hasta 1949 en que comenzó a acentuarse lo de los puros criollos toreros contra los ricos y millonarios eléctricos. Eran otras épocas donde se podrían incluir hasta las inclinaciones políticas en el buen sentido.

Ya para 1951 en el inicio del primer torneo profesional local la gente comenzó a tomar partido por uno y otro, siendo Barcelona, desde sus comienzos, el más popular.

Desde ese mismo 1951 los partidos entre azules y amarillos llenaron el Capwell y luego desde 1959 el Modelo Guayaquil. Algunas generaciones de hinchas se han sucedido unas a otras y la renovación y espíritu de ambas fanaticadas siguen encendidos sin decaer jamás.

Son partidos especiales en que a veces gana el que mejor anda en el campeonato y otras veces gana el de peor puntaje. Así viene siendo con otras y variadas alternativas.

Es el clásico de Guayaquil, es en esencia, el clásico nacional. Si algún día se ponen de acuerdo los dirigentes de ambos equipos y juegan clásicos en todos los estadios del país de manera itinerante, se llenarían de plata. Tienen que estar más o menos parejos en técnica, escoger la primera ciudad, y arrancar.

Se los dice uno de los pocos testigos que quedan y que han visto en carne viva todos los clásicos guayacos desde sus inicios hasta ahora. Son, además, un símbolo de identidad porteña. Mientras tanto vamos al estadio para seguir aprendiendo a ganar o a perder. Esa es la vida, esa es la pasión, esos son los clásicos.

El estadio Modelo vuelve a albergar el Clásico del Astillero

El cronómetro y las manecillas del reloj llegarán al final de su camino. Después de una semana expectante, la hora de la verdad llegará esta tarde para amarillos y azules.

Cuando el reloj marque las 18h00, todo lo ensayado en el transcurso de la semana será puramente referencial y dará paso al amor propio, garra y mística que caracterizan al partido más importante del fútbol ecuatoriano: el Clásico del Astillero. Será su 167ª edición por el Campeonato Nacional de Fútbol.

Emelec y Barcelona llegan con realidades distintas al tradicional encuentro. Los millonarios motivados por su última victoria ante Aucas, mientras que los toreros con la intención de reivindicarse después de perder su invicto en los minutos de descuento de su visita a la Espoli.

Será, además, el primer Clásico del Astillero oficial que se juegue en la cancha del viejo estadio, inaugurado en 1959, desde 1997.

Además de motivados, los millonarios están completos para el duelo ante su rival de barrio, ya que el técnico Jorge Carlos Habegger no tiene ningún jugador lesionado o suspendido para recibir a su máximo adversario.

La principal novedad en la tienda azul es el debut de su cuarta y última contratación extranjera, el buen volante boliviano Gonzalo Galindo –quien se pondrá la camiseta número ocho eléctrica por primera ocasión dentro del terreno de juego–, así como el retorno a la titularidad de Moisés Candelario después de dos partidos de ausencia.

Barcelona también tendrá dos importantes retornos. Una vez que superaron sus respectivas lesiones, Agustín Delgado y Geovanny Caicedo volverán a la titularidad en reemplazo de Antonio Barijho y Wilson Carabalí, en su orden. El técnico Juan José Peláez buscará un resultado positivo que mantenga a los canarios en los primeros puestos de la tabla.

Antes del encuentro y como partido preliminar se jugará una nueva edición del Clásico de la Solidaridad, organizado por la Fundación Casa del Hombre Doliente, en el que participarán personajes de la farándula y televisión local.

Un juego especial para el ‘Potro’

La práctica del pasado jueves en la tarde ya había concluido. Sin embargo, en la cancha del complejo de Los Samanes aún quedaban pocos jugadores.

Gustavo Potro Figueroa fue uno de los futbolistas que entrenaron por unos 15 minutos más con el fin de perfeccionar su definición ante el arco.

Definición que le ha sido esquiva al atacante de EMELEC en sus dos presentaciones ante El Nacional y contra su ex club, el Aucas. Pese a esta mala racha, Figueroa admite no perder su tranquilidad.

“No pierdo la calma. Lo único que me ha faltado es el gol y sé que una vez que entre el primero, entrarán todos”, asegura el Potro.

Figueroa espera que su primera anotación se dé en el Clásico del Astillero de hoy, donde –según él– se vive un ambiente distinto en relación con los clásicos del pueblo que enfrentó cuando era jugador del Aucas.

Para el Potro el Clásico del Astillero tiene además un sabor especial, porque antes o durante el partido de hoy su esposa Yadira Torres estaría alumbrando a su primera hija Alicia Salomé.

“Si marco un gol se lo dedicaré a mi esposa y a mi hija que está a punto de nacer en estos días”, dijo.

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