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(por Gustavo Gutiérrez V. )

Si no apelamos a nuestras conciencias, si no reflexionamos profundamente, si no asumimos nuestros deberes y responsabilidades de ciudadanos amantes de la paz y el orden, prontamente nos veremos desbordados por el caos, por las bajas pasiones y por el irrespeto. Entonces seremos prisioneros del temor y del terror.

El fútbol es una fiesta, siempre lo fue, y como fiesta está lleno de algarabí­a, de cantos, de felicidad… Recuerdo perfectamente a mis doce o trece años. Viví­amos en el barrio Orellana y caminábamos en gallada hasta el legendario estadio Modelo, solos.

Detalles del partido
Emelecsistas, barcelonistas y los pocos everianos, octubrinos o patricios que todaví­a quedaban. Todos juntos caminábamos, chachareándonos, gozándonos, disfrutándonos unos a otros con las tí­picas cargadas que sin lugar a dudas eran parte de la fiesta del fútbol y principalmente del ya añejo “Clásico del Astillero”, la máxima expresión de fiesta futbolí­stica del Ecuador.

De un tiempo para acá, se presentan todo tipo de agresiones, insultos, barbaries en lo que debe seguir siendo una fiesta, y lo peor de todo es que esta situación ha venido siendo alentada por seudoperiodistas, que con un micrófono en mano y con la camiseta puesta emiten cualquier cantidad de comentarios estúpidos, por autoridades y dirigentes alcahuetes que llegan hasta la barbaridad de nombrar a los jefes de barras, miembros del directorio de los clubes.

Tabla de posiciones

¡Hasta dónde ha alcanzado la insensatez! ¿Tendrán que presentarse mas ví­ctimas inocentes, que como el niño que perdió la vida ayer, que como él pudo ser cualquiera de nuestros hijos, sobrinos o nietos? BASTA YA de estos forajidos, delincuentes comunes y ahora asesinos que están perfectamente identificados y organizados. Que les sigan dando condecoraciones los polí­ticos que quieren valerse de cualquier situación para mantener popularidad y que con el mayor irrespeto para la ciudad hasta han convertido el Palacio Municipal en el salón de prensa de un club de fútbol.

Que la Fiscalí­a actúe de oficio y dé con los culpables, sin perdón ni justificativo alguno. Que la Federación Ecuatoriana de Fútbol sancione ejemplarizadoramente el estadio donde se dio y se den en el futuro estos estúpidos brotes de violencia. Que los clubes a los que se pertenecen estas masas de desadaptados pierdan puntos, y si son reincidentes lleguen hasta perder la categorí­a, pues la fiesta del fútbol debemos volver a vivirla en paz, por el bien de todos los que en verdad amamos este deporte.

Gustavo Gutiérrez V.

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