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Juárez llegó el viernes y realizó un – Cuqui Tour” por Guayaquil. Aún no se sabe si jugará.

A los hinchas no les importó aguantar hasta una ligera lluvia con tal de tomarse una foto con el – Cuqui“, luego se subieron en un bus de dos pisos para acompañarlo en su recorrido por la ciudad.

Como todo í­dolo, Carlos Alberto Juárez se hizo esperar, pero cuando atravesó el viernes a la sala de arribo internacional del aeropuerto José Joaquí­n de Olmedo, bordeando las ocho de la noche, fue como si se hubiera abierto:  un portal, que lo traí­a de regreso por quinta vez al – Bombillo“.

Los hinchas cumplieron y aguardaron pacientes, vestidos de azul, la llegada de su goleador. Por fin el – Cuqui” pisó suelo ecuatoriano. Su espigada silueta se destacaba de entre los pasajeros que arribaron del vuelo Lan procedente de Buenos Aires; sus 1.92 metros de estatura no lo dejaban pasar desapercibido, y menos su historia.

El “ohhhhhhhh, vamos, vamos azules, yo quiero verte campeón, por ti yo darí­a la vida, por 90 minutos, pero de corazón” retumbó dentro de la terminal aérea.

Autógrafos, peticiones un tanto atrevidas como: “hazme un hijo – Cuqui” y el resplandor de las cámaras cobijaron al artillero de 36 años.

Un pequeño ticket que decí­a – Cuqui Tour” fue la llave para disfrutar de un recorrido de aproximadamente dos horas sobre un bus de dos pisos, en el que Juárez se paseó por las principales arterias de Guayaquil, ante el saludo de los transeúntes que le gritaban “ese sí­ es jugador“.

Tuve propuestas a principios de año para volver a jugar pero no quise, porque me querí­a retirar en el club y, bueno, no jugué más. Ahora que salió nuevamente la de EMELEC no lo dudé y volví­ a entrenar“, dijo el delantero, quien por su estatura tení­a que agacharse cada vez que los hinchas lo alertaban. “¡Árbol, puente, semáforo!“, para que no se golpeara en el trayecto.

El recorrido incluyó hasta un paso por la Parrillada de El Ñato de Urdesa, propiedad del titular de la comisión de fútbol, Eduardo Garcí­a, donde los hinchas se desbocaron con gritos como: “déjenlo volver, grande – Cuqui“, tú papá”.

El argentino-ecuatoriano indicó que está listo para volver. “El primer dí­a que fue Duffer me hizo una prueba y me dijo que estaba regular, por eso desde ahí­ me puse a entrenar sin parar. No tengo ninguna pierna rota“, bromeó.

Asimismo, no dudó en enfundarse una camiseta de EMELEC y cantar como si fuera un hincha más. Carlos Aspiazu, fanático azul de 22 años, no paraba de tomarle fotos y repetí­a sin parar. “El – Cuqui” es más que Ronaldinho“.

La negativa a enrolarlo a filas eléctricas por parte de los dirigentes tiene a Juárez sin cuidado y cree que al final eso lo decidirá la gente.

Más habla la gente, porque los dirigentes, como los jugadores, pasan en una institución. Los únicos que siempre quedan son:  los hinchas, que van a vernos jugar todos los domingos“, dijo levantando la mirada en tono desafiante.

Las dudas en cuanto al peso de Juárez quedaron esclarecidas con solo verlo. “No sé cuanto:  peso exactamente, pero yo hice todo el trabajo que me dejaron. 90 y pico de kilos creo, menos de con lo que me fui, sin ninguna duda“, sostuvo mientras se bajaba ligeramente el pantalón, dejando ver su interior color gris, para que la gente lo comprobara.

Hoy observará el partido de EMELEC ante Macará como un espectador más; en la segunda etapa quién sabe.

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